La Comisión de Evaluación Ambiental de Antofagasta aprobó la construcción de la que será la mayor planta desaladora del país. La iniciativa, impulsada por la empresa sanitaria Econssa, contempla una inversión superior a 1.000 millones de dólares y permitirá producir hasta 1.000 litros por segundo de agua potable para consumo humano.
El proyecto forma parte del Plan de Desalinización para el Norte Grande, que busca enfrentar la escasez hídrica estructural que afecta a la zona. El gerente general de Econssa, Patricio Herrera, dijo en El Mercurio que la aprobación representa “un paso fundamental para garantizar el suministro de agua en una región donde la disponibilidad natural es prácticamente nula”.
La obra, que entrará en operación hacia 2030, se ubicará en el sector La Chimba (al norte de Antofagasta) y operará con tecnología de ósmosis inversa, considerada la más eficiente hoy. Su aprobación ocurre en un contexto donde la desalinización se ha convertido en una herramienta estratégica: según el Consejo Minero, actualmente existen 24 plantas desaladoras operativas en el país, la mayoría destinadas a la industria minera, mientras paulatinamente avanza la infraestructura para consumo humano.
Un informe reciente de Moody’s destacó que la desalinización será “uno de los motores de inversión más relevantes del norte de Chile durante la próxima década. En paralelo, la Asociación Chilena de Desalinización ha insistido en que el país debe acelerar la construcción de plantas multipropósito, capaces de abastecer tanto a hogares como a industrias.