El Comité de Ministros rechazó las reclamaciones presentadas contra el proyecto Aguas Marítimas, manteniendo vigente su Resolución de Calificación Ambiental favorable. Así, se despejó uno de los principales obstáculos para el desarrollo de una de las mayores iniciativas de infraestructura hídrica proyectadas en Chile.
El proyecto, cuya inversión estimada asciende a US$5.000 millones, contempla la construcción de una planta desalinizadora destinada a reforzar el abastecimiento de agua para consumo humano e industrial en la Región de Antofagasta. Entre las reclamaciones figuraban eventuales impactos sobre comunidades indígenas y posibles efectos ambientales derivados de la descarga de salmuera al mar. Sin embargo, el Comité de Ministros las desestimó, permitiendo que la iniciativa continúe avanzando.
El proyecto, impulsado por Cramsa Infraestructura SpA, considera la instalación de una planta desalinizadora mediante tecnología de ósmosis inversa en el sector de Caleta Bolfín, al sur de Antofagasta. La infraestructura tendrá una capacidad inicial de 350.000 metros cúbicos diarios de agua desalinizada, con posibilidad de ampliarse hasta 700.000 m3 por día, equivalentes a cerca de 8.000 litros por segundo.
La iniciativa contempla además una extensa red de transporte y distribución de aproximadamente 480 kilómetros, junto con estaciones de bombeo, subestaciones eléctricas y líneas de transmisión para llevar el agua desde la costa hacia distintos puntos del interior: el objetivo es abastecer a las comunas de Antofagasta, Sierra Gorda y Calama, así como a actividades mineras, industriales y eventualmente al consumo humano.