La Región de Coquimbo vive un momento inédito en materia hídrica. Tras más de una década de sequía estructural, los embalses de la zona más que duplicaron sus reservas, mientras un nuevo proyecto de desalinización ingresó al Sistema de Evaluación Ambiental.
La combinación de ambas señales marca un giro relevante para una región históricamente golpeada por la escasez. Según un análisis sectorial del Consejo de Políticas de Infraestructura (CPI) “la seguridad hídrica se ha convertido en una variable cada vez más relevante para las inversiones productivas y el crecimiento económico del norte y centro-norte de Chile”.
El repunte de los embalses gracias a las lluvias invernales ha sido especialmente significativo. De acuerdo con CPI, las reservas regionales superaron el 100% de aumento respecto a 2025, aliviando la presión sobre la agricultura, el consumo humano y la actividad productiva. La mejora se explica por un ciclo de precipitaciones más favorable y por la gestión integrada de cuencas.
En paralelo, AquaTerra ingresó oficialmente su proyecto de US$ 370 millones para la construcción de la Desaladora Multipropósito La Serena en Punta Porotos, 18 kilómetros al norte de la ciudad. La instalación contempla un desarrollo escalonado que alcanzará su capacidad plena de 2.000 l/s en 2041, posicionándola como una de las infraestructuras hídricas más relevantes del norte.
La nueva desaladora podrá abastecer consumo humano, agricultura, industria y minería. Su infraestructura considera tecnología de ósmosis inversa, dos torres de captación submarinas, un emisario de descarga de salmuera de 800 metros y una red de distribución que conectará la planta con una estación terminal interior. El cronograma prevé tres años de construcción desde 2028 y una vida útil total de 44 años.